LA LENGUA QUE NO SE COMIÓ EL GATO

 

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                         Hoy quiero hablaros de un trastorno que aunque no es muy común, podemos tenerlo más cera169421862726355e30a0df6677d471aca de lo que podamos imaginar y pasar totalmente inadvertido. Su incidencia es muy baja, un 1% de la población total, porque la mayoría de los caso no están diagnosticados. Por tanto estamos ante unos de los trastornos clasificado como raro.

Octubre es el mes de la concienciación del Mutismo Selectivo y desde aquí, quiero que dar a conocer este extraño trastorno.

Todo comienza cuando un día la seño de vuestros hijo/a os dice aquello de:
– ¡Mira que tu hijo/a no habla nada en clase! ni conmigo, ni con los niños, ni con el resto de los profes…no he sido capaz de sacarle ni una sola palabra…
– ¡Pues en casa no para, es una cotorra! Bueno es cierto que es muy tímido/a y que le cuesta mucho saludar a los vecinos o hablar con la gente que apenas conoce, pero por lo demás…

Definición

Podemos definir de forma general al mutismo selectivo como una incapacidad para comunicarse de forma verbal, a pesar de que la persona no presenta ningún problema a nivel del lenguaje, en diferentes ambientes sociales o con una serie de personas. Es por ello que se llama selectivo o electivo, la persona elige con quien quiere hablar y con quién no. Es más común en la infancia y coincide con el inicio de la escolarización (3-4 años, aproximadamente).

Señales de alarma

Como ya he comentado, es un problema que puede pasar inadvertido y asociar ese silencio a un niño/a excesivamente tímido. Pero también se puede dar en niños que son totalmente extrovertidos.

Una de las señales que nos puede indicar que algo está sucediendo, ocurre como ya he dicho, cuando en el colegio los profesores nos avisan que nuestro hijo/a apenas interacciona  con los niños como con los profesores. El niño/a no responde a demandas que le hacen los profesores, asiste con la cabeza, señala o permanece inmóvil.

Son niños capaces de adoptar el papel de mutista desde que sale por las puertas de casa para ir al cole hasta que regresa de nuevo, con una capacidad de aguantar y controlar el lenguaje oral que nos sorprendería y que a los adultos nos costaría mucho poder hacer.

En el DSM-IV-TR, (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, Asociación Americana de Psiquiatría (A.P.A.) el mutismo selectivo aparece incluido dentro de los “Trastornos de inicio de la infancia, la niñez o la adolescencia”, ya con el DSM-V en el año 2014, este trastorno aparece recogido dentro de los Trastornos de ansiedad. El (CIE-10, OMS, 1992), la Clasificación estadística  internacional de las enfermedades y problemas de salud, incluye al mutismo selectivo como un trastorno del comportamiento social, con inicio en la infancia y la adolescencia.

¿Cuáles son los criterios para  el diagnóstico del Mutismo Selectivo según el DSM-IV-TR?

Un niño responde a los criterios de Mutismo Selectivo siempre y cuando se cumplen los siguientes:

  1. El niño no habla en determinados lugares “selectivos” como la escuela, u otros entornos sociales.
  2. El niño habla normalmente en al menos un entorno: normalmente es en casa, aunque un pequeño porcentaje de niños con Mutismo Selectivo son “mudos” en casa.
  3. La incapacidad del niño para hablar interfiere en su capacidad para funcionar normalmente en ámbitos educativos y/o sociales.
  4. El mutismo ha persistido durante al menos un mes.
  5. El mutismo no está causado por un trastorno de la comunicación (como el tartamudeo) y no se manifiesta como parte de otros trastornos mentales (como el autismo).

Clasificación

La clasificación más común de mutismo selectivo hace referencia al grado de ansiedad desproporcionado que provoca a estos niños/as al hablar, partiendo desde una aversión a hablar (precedente del mutismo selectivo) hasta un mutismo total o generalizado (grado máximo de generalización del miedo a hablar). 

  1. Aversión a hablar: El niño/a habla a algunas personas ajenas al ámbito familiar.
  2. Mutismo selectivo: El niño/a sólo habla en el ámbito más intimo o familiar.
  3. Mutismo generalizado: el niño/a deja de hablar con cualquier persona y situaciones, incluido a los padres. Es el caso más extremo y grave, el cual requiere de una inmediata intervención.

 ¿Cuál podría ser el origen o las causas de este trastorno?

Las causas del mutismo selectivo se desconocen, pero existen diferentes modelos explicativos  que podrían demostrar su origen. Entre ellos el modelo que se relaciona las variables evolutivas propias del niño (mayor vulnerabilidad, historia de aprendizaje, déficits instrumentales relacionados con el lenguaje oral…) y las variables ambientales relacionadas con el contexto familiar, escolar y social del mismo (estilo educativo familiar y escolar, modelado de conductas de relación interpersonales, sociabilidad o aislamiento familiar…), entre sus principales causas. Últimamente toma más peso, además, el componente hereditario.

 

 

factores-que-predisponenAlgunos rasgos de comportamiento o de personalidad asociados a estos niños son:

  • Mayor sensibilidad al ruido / muchedumbres / tacto.
  • Dificultad para separarse de sus padres (especialmente en niños pequeños).
  • Introspectivo y sensible (parece entender el mundo que le rodea mejor que otros niños de su edad), y demuestran una mayor sensibilidad a los sentimientos y pensamientos de los demás
  • Manifestaciones de problemas de conducta en el hogar, como ser muestras de: mal humor, inflexibilidad, dilatación de tareas escolares, llorar con facilidad, generar berrinches, necesidad de ejercer control, dar órdenes hablar excesivamente, creatividad y expresividad.
  • Inteligentes, perceptivos e inquisitivos.
  • Tendencias creativas y artísticas
  • Tendencia a orinarse en la cama como a tener accidentes diurnos (enuresis), a evitar los baños públicos, y/o accidentes de deposiciones intestinales (encopresis).
  • Tendencia excesiva a preocuparse o a tener miedos no justificados.

 

Tratamiento

El incremento de la demora entre el inicio del trastorno y la intervención contribuye a consolidar las dificultades del niño y aumentar la resistencia del mismo a las estrategias de intervención.

  1. Tratamiento psicofarmacológico.

Se basa en el uso de fármacos que ayudan a disminuir la ansiedad y las respuestas psicofisiologicas de la ansiedad del niño/a. Algunos de estos fármacos son fenelcina y fluoxetina.

  1. Tratamiento psicológico.

El tratamiento psicológico del mutismo selectivo parte desde una intervención que abarca el hogar del niño/a, el ámbito social y el escolar, contando con la colaboración de la familia, profesores y compañeros de colegio.

Las técnicas de desensibilización sistemática (exponer al niño a algo que teme de forma gradual), extinción, refuerzo positivo, el modelado son los principales tipos de terapia que mejor funcionan, entre otras, y siempre combinadas con técnicas de relajación y Mindfulness, para reducir los síntomas de ansiedad. El entrenamiento en habilidades sociales y autoestima también es recomendable.

Algunas recomendaciones para los padres:

Junto una gran dosis de paciencia se recomienda, no hablar por él/ella,  no ofrecer sistemas de comunicación alternativos, evitar frases molestas “no sabes hablar” “se te ha comido la lengua el gato”. No sobreprotegerlos, ofrecerle responsabilidades acordes con su edad (desde ayudar a poner la mesa, recoger su cuarto, ayudar con la comida, hasta bañarse y vestirse, etc…). Y sobre todo NUNCA OBLIGARLE A HABLAR.

Bibliografía

  • El mutismo selectivo. Guía para la detección, evaluación e intervención precoz en la escuela. Creena. Centro de Recursos de Educación Especial de Navarra.
  • Olivares Rodríguez, J., (1994). El niño con miedo a hablar. Madrid. Editorial Pirámide. Colección Ojos Solares.
  • Olivares Rodríguez, J; Rosa Alcázar, A.I.; Olivares Olivares, P.J. (2007). Tratamiento psicológico del mutismo selectivo. Editorial Pirámide. Colección Psicología.
  • http://www.selectivemutism.org/

 

Paqui Barba Colmenero. Colegiada AO05819
Licencia de Creative Commons
 

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SEXALESCENCIA

imagen 3“Es como una segunda adolescencia. Pero a diferencia de los chicos, ellos saben bien lo que quieren, disfrutan del tiempo libre, se divierten y ni piensan sentirse viejos. Es la hora de las asignaturas pendientes”
(Ana Roberts)
Tener 60 años no es fácil o al menos es lo que supongo, y no es fácil por muchos motivos, es una generación que no tiene en sus planes actuales el hecho de envejecer. Es un conjunto social novedoso parecido a la “adolescencia”, que también fue una franja social nueva que surgió a mediados del siglo XX para intentar identificar a un grupo de niños, que no eran tan niños, en cuerpos de adultos que no son adultos, que no sabían hasta ese momento qué hacer, dónde ir o cómo vestirse.
Este nuevo grupo de personas que hoy tiene en torno a los sesenta, ha llevado una vida razonablemente buena, completa… Son mujeres y hombres independientes que trabajan desde siempre y que han conseguido cambiar el sombrío concepto de trabajo, es decir, trabajar para sentirse plenos y algunos incluso ni piensan en la jubilación.
Las personas con 60 años de hoy en día, sonríen a la vida y a sí mismos más a menudo de lo que uno puedo imaginar, por alguna extraña razón que sólo ellos saben o porque representa una segunda adolescencia, un horizonte nuevo ya que son muchos los sexalescentes que han conseguido más o menos, aceptar su condición, sus muchas nuevas posibilidades, también han aprendido de una manera nueva, la curiosidad, creatividad, voluntad y esperanza, entre otras virtudes y fortalezas, para usarlas sin miedo ni prejuicios. Lo que más interesante resulta es que, si bien muchos pudieron elegir qué tipo de vida llevar, están aquellos que a los 60 se dan cuenta de que están a tiempo de descubrir algo nuevo y muchos se atreven a cosas que jamás pensaron ser capaces…
El amor para los sexalescentes y la apariencia física no les preocupa de la misma forma que antes. Les gusta verse bien, claro y cuidarse, pero cultivan su propio estilo y conocen como nadie la psicología masculina/femenina ya que son “expertos/as” en el arte de la seducción ya que distinguen la importancia de una mirada especial o de una frase o de una sonrisa iluminada por la experiencia.
“A los 60, el amor puede ser tan fuerte como en la juventud. Se tienen la misma ansiedad, nervios, miedos y vergüenzas. Se está frente a una primera vez, el primer encuentro entre esa mujer y ese hombre; pero las expectativas y los proyectos no son los mismos. La búsqueda ya no apunta tanto a la convivencia o a formar una familia. Se pretende compañía para compartir salidas, alegrías y tristezas, contar con alguien que escuche, que apoye y contenga. La razón y el enamoramiento se entrecruzan y se complementan, y las experiencias vividas, negativas o positivas, van a influir en las necesidades y expectativas de la búsqueda de una nueva pareja”
(Hilda Levy)
No sólo se atreven y se arriesgan a una segunda oportunidad en el amor, por ejemplo, sino que también destacan en cargos laborales importantes, que requieren madurez y experiencia, algo de lo que pueden presumir. Especialmente las mujeres sexalescentes, cuentan con otros muchos valores, propios de su edad, como la seguridad y la gran capacidad de lucha que poseen, ya que han tenido el camino más difícil que los hombres.
Las arrugas no denotan la edad que se tiene, en todo caso, lo que muestra la edad, es la actitud, la madurez mental, los temas de conversación, lo que muestra nuestro cuerpo a los demás y a nosotros mismos. Sonreír, saber escuchar, el sentido optimista, resiliente ante las adversidades, lo interesante de nuestras conversaciones y explicaciones de nuestras vivencias agregan sensualidad a nuestra imagen y hace que los demás disfruten de nuestra compañía y nos retroalimentemos de ese disfrute.
Se dice que los sexalescentes están aquí para demostrar que el placer, por suerte, no desaparece con el paso de los años, aunque los sentidos vayan perdiendo, poco a poco, sus capacidades o la piel vaya perdiendo, poco a poco, su elasticidad, son cosas que tienen que pasar pero no por ello, es malo que ocurra, en realidad, es todo lo contrario, es bueno que pase, porque eso significa que seguimos aquí, que seguimos vivos. Todo es, en definitiva, cuestión de actitud. Los sexalescentes saben por experiencia, que el optimismo protege el cuerpo y el alma. Y, por lo que se ve, les va bastante bien.

Teresa Cubero González

Psicóloga y alumna de prácticas del Master de Psicología Sanitaria

 

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Real o No Real, esa no es la cuestión. La Desrealización.

Artículo (3)

Según la Real Academia Española, la realidad se define como:

  1. Existencia real y efectiva de algo.
  2. Verdad, lo que ocurre verdaderamente.
  3. Lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio.

El olor a café por las mañanas es tan real, como un pensamiento, o como estas palabras. Si por ejemplo, el café fuera dañino… (Aunque quizás pronto la Organización Mundial de la Salud saque algún informe al respecto, como pasó con la carcinogenicidad del consumo de carne roja y de la procesada, el pasado octubre) seguramente no hablaría tan a la ligera de esa bebida estimulante proveniente de Asia y del África subtropical. Con esto, quiero decir, que, hasta que no se demuestre lo contrario, las cosas no son ni buenas ni malas por naturaleza, sino que somos nosotros, los personajes de este mundo, los que tras investigaciones, a veces de dudosa reputación o sin investigaciones, lo cual es mucho más peligroso, los que nos encargamos de etiquetar la mayoría de las veces, a tontas y a locas, tal o cual cosa, como bueno, malo, beneficioso, dañino, etc… y no sólo, comidas, bebidas y demás alimentos, sino cosas, personas y hasta pensamientos, emociones y sensaciones. En ocasiones somos demasiado pretenciosos, sin darnos cuenta de que las etiquetas, no son más que formalidades, calificativos que además se suelen usar peyorativamente.

Mi café, y mis pensamientos, ambos sin etiquetas, por favor, son míos y son reales, porque mi realidad es mía, aunque es cierto que a veces no lo son. Pero no quiero caer en la dificultosa tarea de hablar de algo tan complicado y dual como es la dimensión conceptual de la palabra realidad, ya que es tan abstracto como concreto y eso lleva a tantísimas polémicas de las que no tengo competencias ni intelectuales ni temporales como para acatar. No quiero hablar de eso, en realidad, lo que me gustaría explicar es justo lo contrario, esa sensación de “No Realidad”, la Desrealización, esa alteración en la percepción que a veces ocurre, si bien no a todo el mundo, a una gran mayoría de personas y por las causas más diversas posibles.

El término Desrealización fue aceptado por Mayer-Gross (1935), este síntoma disociativo (experiencia de distanciamiento del ambiente que nos rodea) aparece en muchas enfermedades neurológicas, psiquiátricas y psicológicas, pero no es por sí mismo un trastorno, es decir, se trataría más bien de un síntoma o efecto secundario de algo más, normalmente estrés, privación de sueño o similar. Por lo que, insisto de nuevo, no debería etiquetarse de por ejemplo, psicótico, puede ser perfectamente, y además, así está demostrado que ocurre en la mayoría de los casos de un mecanismo de defensa, de adaptación para tolerar o minimizar el estrés sufrido y/o experiencias disociativas naturales contra un evento traumático (Woldfradt, 1997). A grandes rasgos, se intuye que la propensión a disociar, se crea sobre todo, en casos de infancia traumática, ya que permite a ese/a niño/a separar el Yo y la intolerable realidad (Irwin, 1994a, 1994b, 2000; Lawrence, Edwards, Barraclough, Church y Hetherington, 1995)

“Ver todo como en un sueño”, es de las mejores formas para describir este síntoma de la rama de la ansiedad. Es un estado en donde la persona tiene la impresión de que su vida anímica interna, no es propia pero no es ajena, sería como una impresión negativa, de vacío, de nada.

La Desrealización, por lo tanto es una respuesta emotiva, en diferentes momentos y contextos, que sin poder especificar muy bien el por qué, nos intenta aliviar. Se suele percibir el entorno como desconocido, cambiante aunque sean los mismos muebles que se ven a diario. La gente también es diferente, no parecen las mismas personas que ayer, son “máquinas”, son distintas y aunque en realidad el que sufre este síntoma sea uno/a mismo/a, son los demás los afectados por él.

Resumiendo, este síntoma no es algo extraño o infrecuente en la praxis médica, psiquiátrica o psicológica, sino que es un síntoma más que puede aparecer, lo relevante e interesante, como en cualquier otro síntoma que nos perturbe es reconocerlo y tratarlo y para ello es necesario seguir investigando sobre este campo.

Referencias

Irwin, H. J. (1994a). Childhood trauma and the origins of paranormal belief: A constructive replication. Psychological Reports, 74, 107-111.

Irwin, H. J. (1994b). Paranormal belief and proneness to dissociation. Psychological Reports, 75, 1344-1346.

Irwin, H. J. (2000). Belief in the paranormal and a sense of control over life. European Journal of Parapsychology, 15, 68-78.

Lawrence, T., Edwards, C., Barraclough, N., Church, S. y Hetherington, F. (1995). Modelling childhood causes of paranormal belief and experience: Childhood control and paranormal belief childhood trauma and childhood fantasy. Personality and Individual Differences, 19, 209-215.

Mayer-Gross, W. (1935). On Depersonalisation. Britanish Journal Medical Psychology, 15, 103-22.

Woldfradt, U. (1997). Dissociative experiences, trair anxiety and paranormal beliefs. Personality and Individual Differences, 23, 15-19.

Teresa Cubero González

Psicóloga y alumna de Máster de Psicología General Sanitaria.

Colaboradora de Lmental

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Neuropsicología y Autismo

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El autismo es un trastorno al que afecta principalmente la visión que tiene el niño de cómo ve el mundo a su alrededor, la relación que mantiene con este y las experiencias adquiridas de esa relación.

Dentro del trastorno del espectro autista, existe una gran variedad de sintomatología. En su última versión, el DSM-V engloba el autismo en la categoría de “trastornos del espectro autista”, que a su vez esta categoría estaría inmersa en otra de mayor amplitud, “trastornos del neurodesarrollo”.

Dentro de los síntomas más característicos en el autismo se encuentran el déficit tanto en la comunicación como la interacción social, conductas repetitivas o estereotipadas, restricción de actividades e intereses, problemas relacionados con el lenguaje, problemas comportamentales como por ejemplo conductas de agresividad, autolesivas (en casos de mayor gravedad), igualmente en algunos casos suele estar acompañado de discapacidad intelectual y por ultimo también está relacionado con trastornos del neurodesarrollo vinculados a la maduración del sistema nervioso central tanto antes como después del nacimiento.

También hay que tener en cuenta, que la sintomatología de estos niños puede ser muy variada y puede estar en un rango de mayor a menor gravedad. Sin embargo, aunque estos niños tengan múltiples déficit en algunas funciones cognitivas importantes para el desarrollo de su día a día, poseen un aumento en otras habilidades como por ejemplo, algunos niños tiene un rendimiento por encima de la media en tareas relacionadas con el cálculo, memoria verbal, memoria musical, etc.… Estas destrezas de una forma u otra compensan otro posible déficit como los relacionados con la comunicación y las habilidades sociales, aunque no se dan en todos los casos.

Desde la neuropsicología ha sido difícil el estudio del autismo, aunque desde la década de los 80 han surgido nuevas líneas de investigación que han sido fundamentales en su estudio.

En una investigación realizada por Minshew y col. (1997), puso de manifiesto un perfil neuropsicológico importante en el estudio del autismo, caracterizado por un déficit en habilidades motoras y algunas funciones mnesicas, la forma en la que está organizado el lenguaje y el razonamiento. Sin embargo, se encontraron  algunas funciones cognitivas preservadas como las funciones visoespaciales, los elementos más básicos del lenguaje y la memoria.

Gracias las continuas investigaciones proporcionadas por diversos autores a lo largo de los años, tenemos certeza de los diferentes aspectos neuropsicológicos del autismo, aunque todavía queda mucho camino por recorrer.

En lo relacionado con las bases neurobiológicas de las alteraciones neuropsicológicas del autismo son muy complejas y aún no están claramente definidas, pero a día de hoy si se tiene constancia al menos de ciertas áreas que están claramente relacionadas con este trastorno.

Por una parte estarían los circuitos frontoestriados, cuya lesión está asociada principalmente a problemas relacionados con la memoria de trabajo, planificación y los mecanismos de inhibición de respuesta.

Otras áreas serían las estructuras temporales mediales y las conexiones que unen estas con el sistema límbico. Una de estas conexiones sumamente importantes que estaría íntimamente  relacionada con el trastorno sería la corteza prefrontal orbitaria, implicada principalmente con los aspectos del control social y emocional (uno de los principales déficit del autismo).

Ambos sistemas se ha demostrado que están claramente implicados en el trastorno del espectro autista, sin embargo, teniendo encuentra la gravedad de la sintomatología estaría más relacionado con uno u otro sistema. En este caso la sintomatología más grave estaría relacionada con déficit en las áreas temporales mediales.

Y por último, pero no menos importante, otra estructura relacionada con el autismo ha sido el cerebelo. Esta estructura está involucrada en el autismo en cuanto a los procesos de aprendizaje, la flexibilidad, atención y las habilidades visomotoras.

María del Pilar Rusillo García

Alumna de prácticas del Grado de Psicología de la Universidad de Jaén.

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La Amaxofobia o miedo a conducir

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La Amaxofobia (del griego hámasa, carro): Es el temor mórbido a los vehículos o a estar en un vehículo en movimiento. Está catalogada como fobia específica o trastorno de ansiedad. El miedo intenso que experimenta la persona, se puede ver incrementado ante la anticipación o la exposición a los estímulos de la conducción.
Estudios recientes, estiman que la prevalencia de la fobia a conducir es del 4% de la población, aunque el porcentaje de persona con algún tipo de miedo relacionado con la conducción aumenta hasta el 22%. Los síntomas provocan un malestar significativo y serias interferencias con la vida cotidiana, tanto laboral como social.
Las personas que sufren fobia a conducir, reconocen que sus miedos son excesivos. Es importante destacar, que la fobia a conducir puede desarrollarse tras un accidente de coche y que puede formar parte de un trastorno por estrés post-traumático. Esta fobia también puede evolucionar hacia otros trastornos de ansiedad, como por ejemplo agorafobia, trastornos de pánico o fobia social.

Entre las preocupaciones más comunes de las personas que sufren fobia a conducir se identifican las siguientes:
● Sufrir un accidente de coche
● Situaciones de complicada conducción (atascos, conducir a través de túneles
o puentes, etcétera).
● Atropellar a alguien
● Ser criticado por otros sobre su conducción
● Sufrir síntomas de ansiedad durante la conducción (como por ejemplo sufrir
un ataque de pánico o perder el control)
● También puede haber otros miedos relacionados con la velocidad o con quedarse encerrado.

La Realidad Virtual resulta ser una buena alternativa respeto las técnicas tradicionales de exposición para el tratamiento a la fobia a conducir. A diferencia de la exposición en vivo (tratamiento por excelencia para las fobias específica), la realidad virtual permite estandarización y control sobre los parámetros de las sesiones de exposición. Además esta tecnología es particularmente útil para repetir la exposición tantas veces como sea necesario a aquella situaciones de la carretera que son impredecibles o con tiempo limitado (conducir con lluvia de noche, conducir dentro de un túnel, ir por autopista…).Y teniendo en cuenta que el tratamiento se lleva a cabo en la consulta del terapeuta, la realidad virtual reduce la posibilidad de sufrir un accidente y de que el paciente quede avergonzado. En nuestro centro disponemos de esta nueva tecnología, que ayuda a superar el miedo a conducir, en pocas sesiones.

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La vuelta de la peonza

images4R3YCNC6En estos días se puede ver a niños jugando con la peonza o trompo, un juego tradicional que vuelve con mucha fuerza a ponerse de moda.

Una peonza o trompo es un cuerpo macizo que gira alrededor de un eje y está apoyado en una punta, también presenta una cuerda con la que se enrolla la peonza siendo la responsable de hacerla girar sobre dicho eje. Tradicionalmente era de madera pero en la actualidad se presenta en muchos materiales y colores e incluso con luces que se encienden cuando la hacemos girar.

Aunque es cierto que ponemos “el grito en el cielo” cada vez que nuestros hijos hacen rodar la peonza en casa, con las consecuencias que puede acarrear en nuestro suelo de tarima flotante o mármol, también es cierto que la aparición de este antiguo juego, tiene una serie de ventajas para los niños, que lo hace un juego muy didáctico y beneficioso para su desarrollo. Por ejemplo, para:

  • Desarrollo de la psicomotricidad fina: mayor destreza manual y coordinación viso-manual.
  • Mejora de las habilidades cognitivas: entre ellas, mejora la atención y la concentración.
  • Aumento de las relaciones sociales. Los niños vuelven a salir de nuevo a la calle a jugar, dejando a un lado el aislamiento de las videoconsolas. Esto fomenta la comunicación y la interacción social entre iguales.
  • En la actualidad, ha pasado de ser un juego exclusivamente de niños, a un juego al que juega tanto niños como de niñas.

Este último punto es muy importante, ya que supone una nueva aportación de esta moda actual. El uso compartido fomenta la igualdad entre niños y niñas.
Paqui Barba Colmenero. Colegiada AO05819

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Como hablarles a los niños de la muerte de un ser querido.

20130901_130209Comunicar la muerte de un ser querido siempre es una tarea difícil y más aún si además debemos comunicarsela a niños. Tenemos la costumbre de ocultar dicha información a los niños por no hacerles sufrir y esto es un error. Ante la noticia, la respuesta del menor seguramente será muy intensa y quizás necesitemos de ayuda profesional, sobre todo si era alguien muy cercano, pero con el tiempo conseguiremos que esta circunstancia se resuelva de la mejor forma posible.

Es posible que los niños no entiendan el concepto de muerte por su complejidad y tengamos que explicárselo de una manera acorde a su edad. En general, los niños han podido conocer algo acerca de la muerte a través del cine o de cuentos infantiles. Estos acercamientos pueden ayudarnos un poco más a su interpretación. Así, películas infantiles tan famosas como el rey León, en la que Simba ve morir a su padre, permiten a los niños conocer qué es la muerte, aunque quizás no sepan en que consiste tal proceso. Otros ejemplos pueden ser el duelo en la película de Frozen o la entrañable Bambi. Los de mi generación, siempre recordaremos aquel capitulo de Verano Azul en el que veíamos morir a Chanquete. En otras circunstancias, los pequeños pueden tener contacto con la muerte con la perdida de una mascota.

Pues bien, antes de lanzarnos a contarles que ha pasado, es muy importante tener en cuenta la edad del niño, ya que no es lo mismo contarselo a un niño de 5 años que a uno de 12. A partir de los 5 años, los niños saben perfectamente que algo está pasando a su alrededor. Es por eso que ocultarles la verdad no les protege del dolor, al contrario, se van sentir más ansiosos, confusos y asustados por no saber qué ocurre, aunque intentemos por todos los medios no hablar del tema delante de ellos. Así que, lo mejor que podemos hacer es decirles qué está pasando en cuanto encontremos el mejor momento para hacerlo.

Y, ¿cómo podemos hacerlo?

Lo primero es buscar a la persona adecuada, es recomendable alguien muy cercano, ya que el niño tendrá muchas dudas y necesitará alguien de su confianza para ayudarle a resolverlas. La persona debe estar serena y hacerlo con mucho afecto. Mi consejo es que no nos vayamos por los cerros de Úbeda, explicándoles que es lo que ha pasado y seamos claros y concisos. Si tenemos que repetirlo muchas veces para que lo entiendan, lo haremos, y le daremos el tiempo necesario para que empiecen a asimilarlo. No dejemos de utilizar palabras como muerte o muerto. Y sobre todo no hay que mentir.

¿Cómo podemos explicarles que es la muerte?

Dependiendo de nuestras creencias religiosas, bien podemos situar a nuestros seres queridos en el cielo o entre las estrellas. Pero se recomiendan usar términos como por ejemplo: “el cuerpo ha dejado de funcionar” “ya no puede andar, respirar, hablar, oír o comer”, “ya no va hacer nada de lo que antes hacia”. No le diremos: “Está realizando un largo viaje” o “está dormido“, ya que podrían coger miedo.

Vamos a ver un ejemplo: estaremos tranquilos, sentados, lo abrazaremos, etc. “Cariño estamos todos muy apenados porque ha ocurrido algo muy triste, el abuelo ha muerto y su cuerpo ya no funciona, lo vamos a echar mucho de menos”. luego podemos añadir “¿tienes alguna pregunta que hacerme?” “¿quieres preguntarme algo?”

Se recomienda no llevarlos al sepelio a corta edad, pero si permitir que se despidan de su ser querido en cuanto tenga una edad prudencial, desde los 9-12 años, bien acudiendo al entierro, a una misa funeral, etc.  y no a un tanatorio. Ellos también tiene el derecho a pasar por su propio duelo y despedirse de su ser querido.

Recordar al ser querido con anécdotas divertidas y de forma cariñosa, de vez en cuando, es otra forma de mantenerlo presente y que se recuerde en casa. Así también se le permitirá conocerlo mejor con historias que no recuerda porque era muy pequeño.

Por ejemplo: ¿tú sabes lo que me decía tu abuelo cuando era pequeña….?

Antiguamente, en los pueblos, y seguro que aún ocurre, cuando moría un ser querido, era todo un riguroso luto, que abarcaba desde la ropa negra durante años, pasando por no dejar a los niños ir a jugar, hasta no dejarlos ver la tele y mantener un continuo silencio en casa. Esto es un error. Todo debe mantenerse con total naturalidad y permitir que los niños lleven una vida lo más normal posible, dentro de la tristeza que este hecho conlleva. Por eso, es importante no alterar sus rutinas, tenemos que seguir atendiéndoles como hacíamos antes y mostrarles todo nuestro cariño. No nos ocultaremos si queremos llorar, llorar delante de los niños es apropiado, si nos escondemos pensarán que es algo malo que hay que ocultar.

 

Paqui Barba Colmenero. Colegiada AO05819

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Lo que el WhatsApp se llevó

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Cada vez son más frecuentes las consultas psicológicas en las que el principal protagonista deja de ser la persona, pasando a un segundo plano, para dejar paso al WhatsApp; esa aplicación de comunicación en la que nos mandamos mensajes sin coste y de forma instantánea a través de nuestro teléfonos móviles. Además se pueden crear diferentes grupos, enviar mensajes multimedia, fotos, mensajes de voz, etc.

Desde que se creó en el 2009, ha pasado a ser una herramienta de comunicación en muchos casos imprescindible, que alcanza los 600 millones de mensajes circulando al día. Si echamos un vistazo a nuestro alrededor, por ejemplo, vemos como no es raro que en un bar o restaurante encontremos a una persona que está consultando su WhastsApp.

El uso irracional de esta aplicación ha hecho de WhastsApp un arma de doble filo, convirtiendo una aplicación de mensajería en una aplicación causante de diversos problemas con los amigos, la pareja o bien en nuestra propia salud. Así, encontramos casos tan comunes en consulta que abarcan desde la terapia de pareja hasta problemas de interacción en la adolescencia, pasando por el bulling o acoso escolar en los que esta herramienta tiene especial protagonismo. Aquí pongo algunos ejemplos:

  • En terapia de pareja:

Nos encontramos casos en el que uno de los miembros de la pareja, recibe mensajes de otra persona del sexo contrario, generando desconfianza y celos, cuando la causa real puede haber sido provocada por un malentendido.

También se da el caso del chico/a, que ejerce un desmesurado control de su pareja, vigilando a qué horas se conecta, cuando está en línea, por qué lo está a altas horas de la noche o preguntándose el por qué no responde a los mensajes si ya ha salido el doble clic de haberlo leído.

Así como todo lo contrario, mayor desinterés por la persona que está a su lado.

El uso desmesurado acentúa los problemas de comunicación. Somos capaces de contar de todo a través de esta aplicación, pero somos incapaces de decirlo en persona, desde demostrar cariño hacia nuestra pareja hasta mantener una discusión.

Por desgracia cada vez son más frecuentes las rupturas por WhatsApp, porque la pareja es incapaz de hacerlo en directo.

  • Problemas de habilidades sociales y de autoestima.

Cuando nosotros éramos pequeños (años 80-90) se jugaba más en la calle. Habían todo tipo de juegos sociales y de grupo que nos hacían estar hasta tarde en la calle, sobre todo en verano. Desde el escondite, la rayuela, la goma de saltar, hasta juegos de equipo y deportivos como el futbol, bicicletas, canicas, chapas e incluso los juegos de mesa en casa de un amigo. Todos ellos eran juegos con una serie de normas, por todos aceptadas, con los que se fomentaban las relaciones entre iguales. Estos juegos, con el paso del tiempo, se han ido perdiendo dejando paso a las nuevas tecnologías y consolas, haciendo que los niños pasen más tiempo jugando en casa y en solitario. La consecuencia es que cada vez están asistiendo más a consulta casos de niños/as con problemas para relacionarse con otros niños. Más adelante, en la adolescencia, nos encontramos a chicos y chicas que por medio de WhatsApp expresan y comentan todo lo que no se atreven a decir directamente. Por ejemplo, el caso de una chica que debido a su timidez cree que es mucho más divertida de cara a sus amigos por WhatsApp que en persona, y está todo el día enviando y reenviando chistes u otras situaciones cómicas, cuando realmente es algo que no caracteriza a su personalidad.

  • Ciberbulling

Por desgracia, están aumentando los casos de bulling o acoso escolar por medio de esta herramienta de comunicación, en la que se crean grupos de adolescentes, donde el fin principal, es el acoso a un compañero/a por medio del insulto, el menosprecio, incluso las grabaciones de agresiones físicas, causando el aislamiento social y la marginación del acosado.

Entre los trastornos que está generando el mal uso del WhatsApp nos encontramos con personas que sufren más ansiedad, problemas de insomnio, mayor susceptibilidad a situaciones de estrés y poco a poco se conocen más casos de adictos a WhatsApp.   

Los grupos de padres del colegio.

Hace poco se conocía el caso de una madre, que se negaba a ser la agenda de su hijo, pues bien, ha tenido tanta repercusión y ha generado tanta polémica, que hasta se ha creado un blog con este mismo nombre.

Pero ¿qué son estos grupos del cole? Los grupos de WhatsApp del cole, prácticamente ya todos los padres pertenecen a uno, se crearon para poder consultar dudas con respecto a la información de nuestros hijos, pero esto ha derivado a que cada vez se consulten cuestiones que nada tienen que ver o que no son competencia de los padres y que van desde ¿qué deberes tienen que hacer nuestro hijos? ¿cuándo tienen un examen? o ¿qué entra en el examen? Todo esto ha generado y fomentado que cada vez los niños sean menos responsables, más incapaces de desenvolverse por si mismos y más dependientes de sus padres. En casos de niños muy introvertidos se evita que estos niños aprendan a relacionarse tanto con sus compañeros como con los profesores, y se facilita que no se enfrenten a situaciones sociales tan cotidianas como las mencionadas.

El principal tratamiento pasa no por prescindir de ella, sino por una reeducación en el uso y disfrute de esta aplicación, o lo que es lo mismo, aprender a usar el WhatsApp de tal forma, que no se convierta en un controlador de nuestra vida y de la vida de los demás, además del tratamiento para disminuir los síntomas que genera.
Paqui Barba Colmenero. Colegiada AO05819

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Trastorno obsesivo-compulsivo

TOC3El trastorno obsesivo-compulsivo, conocido también como TOC, es uno de los trastornos más frecuentes en la población. La edad en la que se suele diagnosticar oscila entre los 15 y los 20 años, aunque se puede dar en la época infantil. No existen diferencias con respecto al genero. En muchas ocasiones aparece asociado a otros trastornos como pueden ser: ansiedad, depresión, fobias, disfunción sexual, etc., o bien a problemas en el ámbito familiar o de pareja.

Según el CIE-10, su principal característica es que la persona presenta pensamientos obsesivos o actos compulsivos recurrentes. Estos pensamientos son imágenes, ideas, o bien en forma de impulsos mentales, que interfieren en la actividad mental y en la conducta de la persona, causando ansiedad y malestar. Suelen ser imágenes desagradables por su contenido violento u obsceno. Algunos ejemplos son:

  • Pensamientos sobre contaminarse
  • Causar daños a otros o a que le pase algo a los padres, familia…
  • Ideas agresivas o de contenido sexual
  • Escrupulosidad /religiosidad excesiva
  • Necesidad de simetría
  • Etc.

Ejemplo de pensamiento: Ver una y otra vez la imagen de algún ser querido en su lecho de muerte, a pesar de que esta persona se encuentra viva.

Cuando ocurren estos pensamientos o imágenes, se desencadenan una serie de actos o rituales compulsivos,  con el objetivo de prevenir que tengan lugar, a pesar de que en muchos casos la persona que sufre un TOC sabe que estos pensamientos son improbables y carecen de sentido.

Estos rituales pueden tomar diferentes formas, entre ellas las más comunes son: Lavarse las manos repetidamente y muy minuciosamente para evitar contagiarse por alguna enfermedad, comprobar una y otra vez si se cerró la puerta con llave, a pesar de que la persona sabe que la cerró, colocar objetos de forma ordenada o bien repetir frases mentales una y otra vez.

Estos rituales ayudan a que la persona vea disminuida su ansiedad cuando se produce un pensamiento obsesivo.

Una vez diagnosticado un TOC y dentro  de los tratamientos cognitivos-conductuales, los que mejor resultados consiguen son, las técnicas de exposición y prevención de respuestas, así como la intervención de estimación de catástrofe y de responsabilidades. También puede aplicarse tratamiento farmacológico.

Buela-Casal, G. y Sierra, J. C. (dirs.) (2001) Manual de Evaluación y Tratamientos psicológicos. Madrid: Biblioteca Nueva.

 

Paqui Barba Colmenero. Colegiada AO05819

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Fobia social

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Una persona con fobia social se caracteriza porque evita y teme, aunque se exponga a ellas, una amplia gama de situaciones sociales o actuaciones publicas debido al temor a ser humillado o evaluada negativamente por los demás, o no saber comportarse adecuadamente ante dichas situaciones (DSM-IV-TR  Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales).

La persona siente un miedo intenso y desproporcionado ante situaciones de interacción social, que intentará evitar en todo momento.

Hay dos tipos de fobias sociales:

  1. Discreta: cuando se teme a una situación o dos.
  2. Generalizada: prácticamente se teme a toda interacción social.

Las situaciones más comunes dentro de la fobia social son las siguientes:

  • Iniciación y mantenimiento de conversaciones.
  • Acudir a un evento social, fiesta o reunión.
  • Hacer cumplidos y recibir.
  • Expresar opiniones.
  • Comer en público.
  • Leer en público o dar conferencias.
  • Posar en una foto.
  • Acudir a una entrevista de trabajo.
  • En general todo lo que implique ser observados por otros.
  • Etc.

Los síntomas que se desencadenan ante una situación de fobia social son similares a los que la persona experimenta en un cuadro de ansiedad, desde el aumento de la frecuencia cardiaca, sudoración excesiva, sequedad de boca, temblor de manos, etc. hasta otros síntomas cognitivos como puede ser el bloqueo de pensamiento “quedarse en blanco“.

El uso de las nuevas tecnologías está provocando un incremento de estos casos en las consultas de los psicólogos. El abuso en el tiempo conectado a internet, a juegos, redes sociales, entre otros, está fomentando que algunas personas no sepan relacionarse socialmente sin utilizar estos dispositivos tecnológicos. Esto unido a la reducción de las horas de juego en la infancia con otros niños (por ejemplo en la calle, como era habitual hace algunos años), está generando problemas de este tipo a edades muy tempranas.

Los tratamientos que mejor funcionan en este tipo de fobias son las técnicas de relajación, en todas sus modalidades, la reestructuración cognitiva para disminuir las preocupaciones por las opiniones de los demás, las técnicas de exposición al estímulo temido, etc. Dicho tratamiento lo combinaríamos con un entrenamiento en habilidades sociales y asertividad.
Paqui Barba Colmenero. Colegiada AO05819

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