Lo que el WhatsApp se llevó

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Cada vez son más frecuentes las consultas psicológicas en las que el principal protagonista deja de ser la persona, pasando a un segundo plano, para dejar paso al WhatsApp; esa aplicación de comunicación en la que nos mandamos mensajes sin coste y de forma instantánea a través de nuestro teléfonos móviles. Además se pueden crear diferentes grupos, enviar mensajes multimedia, fotos, mensajes de voz, etc.

Desde que se creó en el 2009, ha pasado a ser una herramienta de comunicación en muchos casos imprescindible, que alcanza los 600 millones de mensajes circulando al día. Si echamos un vistazo a nuestro alrededor, por ejemplo, vemos como no es raro que en un bar o restaurante encontremos a una persona que está consultando su WhastsApp.

El uso irracional de esta aplicación ha hecho de WhastsApp un arma de doble filo, convirtiendo una aplicación de mensajería en una aplicación causante de diversos problemas con los amigos, la pareja o bien en nuestra propia salud. Así, encontramos casos tan comunes en consulta que abarcan desde la terapia de pareja hasta problemas de interacción en la adolescencia, pasando por el bulling o acoso escolar en los que esta herramienta tiene especial protagonismo. Aquí pongo algunos ejemplos:

  • En terapia de pareja:

Nos encontramos casos en el que uno de los miembros de la pareja, recibe mensajes de otra persona del sexo contrario, generando desconfianza y celos, cuando la causa real puede haber sido provocada por un malentendido.

También se da el caso del chico/a, que ejerce un desmesurado control de su pareja, vigilando a qué horas se conecta, cuando está en línea, por qué lo está a altas horas de la noche o preguntándose el por qué no responde a los mensajes si ya ha salido el doble clic de haberlo leído.

Así como todo lo contrario, mayor desinterés por la persona que está a su lado.

El uso desmesurado acentúa los problemas de comunicación. Somos capaces de contar de todo a través de esta aplicación, pero somos incapaces de decirlo en persona, desde demostrar cariño hacia nuestra pareja hasta mantener una discusión.

Por desgracia cada vez son más frecuentes las rupturas por WhatsApp, porque la pareja es incapaz de hacerlo en directo.

  • Problemas de habilidades sociales y de autoestima.

Cuando nosotros éramos pequeños (años 80-90) se jugaba más en la calle. Habían todo tipo de juegos sociales y de grupo que nos hacían estar hasta tarde en la calle, sobre todo en verano. Desde el escondite, la rayuela, la goma de saltar, hasta juegos de equipo y deportivos como el futbol, bicicletas, canicas, chapas e incluso los juegos de mesa en casa de un amigo. Todos ellos eran juegos con una serie de normas, por todos aceptadas, con los que se fomentaban las relaciones entre iguales. Estos juegos, con el paso del tiempo, se han ido perdiendo dejando paso a las nuevas tecnologías y consolas, haciendo que los niños pasen más tiempo jugando en casa y en solitario. La consecuencia es que cada vez están asistiendo más a consulta casos de niños/as con problemas para relacionarse con otros niños. Más adelante, en la adolescencia, nos encontramos a chicos y chicas que por medio de WhatsApp expresan y comentan todo lo que no se atreven a decir directamente. Por ejemplo, el caso de una chica que debido a su timidez cree que es mucho más divertida de cara a sus amigos por WhatsApp que en persona, y está todo el día enviando y reenviando chistes u otras situaciones cómicas, cuando realmente es algo que no caracteriza a su personalidad.

  • Ciberbulling

Por desgracia, están aumentando los casos de bulling o acoso escolar por medio de esta herramienta de comunicación, en la que se crean grupos de adolescentes, donde el fin principal, es el acoso a un compañero/a por medio del insulto, el menosprecio, incluso las grabaciones de agresiones físicas, causando el aislamiento social y la marginación del acosado.

Entre los trastornos que está generando el mal uso del WhatsApp nos encontramos con personas que sufren más ansiedad, problemas de insomnio, mayor susceptibilidad a situaciones de estrés y poco a poco se conocen más casos de adictos a WhatsApp.   

Los grupos de padres del colegio.

Hace poco se conocía el caso de una madre, que se negaba a ser la agenda de su hijo, pues bien, ha tenido tanta repercusión y ha generado tanta polémica, que hasta se ha creado un blog con este mismo nombre.

Pero ¿qué son estos grupos del cole? Los grupos de WhatsApp del cole, prácticamente ya todos los padres pertenecen a uno, se crearon para poder consultar dudas con respecto a la información de nuestros hijos, pero esto ha derivado a que cada vez se consulten cuestiones que nada tienen que ver o que no son competencia de los padres y que van desde ¿qué deberes tienen que hacer nuestro hijos? ¿cuándo tienen un examen? o ¿qué entra en el examen? Todo esto ha generado y fomentado que cada vez los niños sean menos responsables, más incapaces de desenvolverse por si mismos y más dependientes de sus padres. En casos de niños muy introvertidos se evita que estos niños aprendan a relacionarse tanto con sus compañeros como con los profesores, y se facilita que no se enfrenten a situaciones sociales tan cotidianas como las mencionadas.

El principal tratamiento pasa no por prescindir de ella, sino por una reeducación en el uso y disfrute de esta aplicación, o lo que es lo mismo, aprender a usar el WhatsApp de tal forma, que no se convierta en un controlador de nuestra vida y de la vida de los demás, además del tratamiento para disminuir los síntomas que genera.
Paqui Barba Colmenero. Colegiada AO05819

http://www.lmentalpsicologia.es

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