Como hablarles a los niños de la muerte de un ser querido.

20130901_130209Comunicar la muerte de un ser querido siempre es una tarea difícil y más aún si además debemos comunicarsela a niños. Tenemos la costumbre de ocultar dicha información a los niños por no hacerles sufrir y esto es un error. Ante la noticia, la respuesta del menor seguramente será muy intensa y quizás necesitemos de ayuda profesional, sobre todo si era alguien muy cercano, pero con el tiempo conseguiremos que esta circunstancia se resuelva de la mejor forma posible.

Es posible que los niños no entiendan el concepto de muerte por su complejidad y tengamos que explicárselo de una manera acorde a su edad. En general, los niños han podido conocer algo acerca de la muerte a través del cine o de cuentos infantiles. Estos acercamientos pueden ayudarnos un poco más a su interpretación. Así, películas infantiles tan famosas como el rey León, en la que Simba ve morir a su padre, permiten a los niños conocer qué es la muerte, aunque quizás no sepan en que consiste tal proceso. Otros ejemplos pueden ser el duelo en la película de Frozen o la entrañable Bambi. Los de mi generación, siempre recordaremos aquel capitulo de Verano Azul en el que veíamos morir a Chanquete. En otras circunstancias, los pequeños pueden tener contacto con la muerte con la perdida de una mascota.

Pues bien, antes de lanzarnos a contarles que ha pasado, es muy importante tener en cuenta la edad del niño, ya que no es lo mismo contarselo a un niño de 5 años que a uno de 12. A partir de los 5 años, los niños saben perfectamente que algo está pasando a su alrededor. Es por eso que ocultarles la verdad no les protege del dolor, al contrario, se van sentir más ansiosos, confusos y asustados por no saber qué ocurre, aunque intentemos por todos los medios no hablar del tema delante de ellos. Así que, lo mejor que podemos hacer es decirles qué está pasando en cuanto encontremos el mejor momento para hacerlo.

Y, ¿cómo podemos hacerlo?

Lo primero es buscar a la persona adecuada, es recomendable alguien muy cercano, ya que el niño tendrá muchas dudas y necesitará alguien de su confianza para ayudarle a resolverlas. La persona debe estar serena y hacerlo con mucho afecto. Mi consejo es que no nos vayamos por los cerros de Úbeda, explicándoles que es lo que ha pasado y seamos claros y concisos. Si tenemos que repetirlo muchas veces para que lo entiendan, lo haremos, y le daremos el tiempo necesario para que empiecen a asimilarlo. No dejemos de utilizar palabras como muerte o muerto. Y sobre todo no hay que mentir.

¿Cómo podemos explicarles que es la muerte?

Dependiendo de nuestras creencias religiosas, bien podemos situar a nuestros seres queridos en el cielo o entre las estrellas. Pero se recomiendan usar términos como por ejemplo: “el cuerpo ha dejado de funcionar” “ya no puede andar, respirar, hablar, oír o comer”, “ya no va hacer nada de lo que antes hacia”. No le diremos: “Está realizando un largo viaje” o “está dormido“, ya que podrían coger miedo.

Vamos a ver un ejemplo: estaremos tranquilos, sentados, lo abrazaremos, etc. “Cariño estamos todos muy apenados porque ha ocurrido algo muy triste, el abuelo ha muerto y su cuerpo ya no funciona, lo vamos a echar mucho de menos”. luego podemos añadir “¿tienes alguna pregunta que hacerme?” “¿quieres preguntarme algo?”

Se recomienda no llevarlos al sepelio a corta edad, pero si permitir que se despidan de su ser querido en cuanto tenga una edad prudencial, desde los 9-12 años, bien acudiendo al entierro, a una misa funeral, etc.  y no a un tanatorio. Ellos también tiene el derecho a pasar por su propio duelo y despedirse de su ser querido.

Recordar al ser querido con anécdotas divertidas y de forma cariñosa, de vez en cuando, es otra forma de mantenerlo presente y que se recuerde en casa. Así también se le permitirá conocerlo mejor con historias que no recuerda porque era muy pequeño.

Por ejemplo: ¿tú sabes lo que me decía tu abuelo cuando era pequeña….?

Antiguamente, en los pueblos, y seguro que aún ocurre, cuando moría un ser querido, era todo un riguroso luto, que abarcaba desde la ropa negra durante años, pasando por no dejar a los niños ir a jugar, hasta no dejarlos ver la tele y mantener un continuo silencio en casa. Esto es un error. Todo debe mantenerse con total naturalidad y permitir que los niños lleven una vida lo más normal posible, dentro de la tristeza que este hecho conlleva. Por eso, es importante no alterar sus rutinas, tenemos que seguir atendiéndoles como hacíamos antes y mostrarles todo nuestro cariño. No nos ocultaremos si queremos llorar, llorar delante de los niños es apropiado, si nos escondemos pensarán que es algo malo que hay que ocultar.

 

Paqui Barba Colmenero. Colegiada AO05819

http://www.lmentalpsicologia.es

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