¿USO O ABUSO DEL TELÉFONO MÓVIL?

En restaurantes, en parques, en casa y en otras muchas situaciones hay una escena que suele repetirse. ¿Adivinas cuál es? Sí, una persona con un teléfono móvil en sus manos.

Hoy en día resulta habitual encontrarnos en cualquier parte a personas haciendo uso de este dispositivo. Sin embargo, cuando hablamos de menores nos encontramos que muchos padres y madres no saben si su hijo o hija está haciendo un uso adecuado del móvil y, en el caso de que esto suceda, se encuentran con la incógnita de no saber qué hacer.

Parece que cada vez los y las adolescentes hacen mayor uso del teléfono móvil llegando en ciertas ocasiones a haber más un abuso que un uso de éste. Algunas de las razones por las que lo utilizan son: como forma de ocio y, por tanto, como una forma de pasar el tiempo libre; proporcionan autonomía respecto a los padres y madres; mantiene, mejora e incluso amplía su relación con otras personas; es un símbolo de prestigio (tener el último modelo, una marca determinada, etc.) (Chóliz, M., Villanueva, V., & Chóliz, M. C., 2009).

¿Cómo identifico si mi hijo o hija abusa del móvil?

Echeburúa y Requesens (2012) proponen las siguientes señales por las que debemos alarmarnos ante un posible abuso de las nuevas tecnologías:

  • Dormir menos de 5 horas al día por poder estar conectado.
  • Contacto mínimo o nulo con la familia o los amigos. Se antepone el uso del móvil a pasar tiempo con la red social.
  • Dejar de ir al instituto o disminuir su rendimiento habitual en los estudios.
  • Dejar de asistir a actividades de ocio que antes le gustaban.
  • Quejas por parte de familiares o amigos sobre su uso.
  • Pensar constantemente en conectarse.
  • Molestarse demasiado cuando falla la conexión o es muy lenta.
  • Incapacidad por limitar el tiempo que pasa conectado.
  • Mentir sobre el tiempo real que ha estado conectado.
  • Sensaciones anómalas de excitación y euforia cuando está conectado.

Del mismo modo, Echeburúa y Requesens (2012) afirman que:

En definitiva, la dependencia a Internet o a las redes sociales está ya instalada cuando hay un uso excesivo con pérdida de control, aparecen síntomas de abstinencia (ansiedad, depresión, irritabilidad) ante la imposibilidad temporal de acceder a la Red, se establece la tolerancia (es decir, la necesidad creciente de aumentar el tiempo de conexión a Internet para sentirse satisfecho) y se producen repercusiones negativas en la vida cotidiana. (p. 74-75).

Recuerda que no es necesario que se cumplan todas las señales mencionadas anteriormente para que haya un abuso del dispositivo. Estas son sólo unas indicaciones que hay que tener en cuenta como padres y madres para identificar que nuestro hijo o hija pueda estar pasando del uso al abuso del móvil. 

¿Cuándo sería necesario acudir a un profesional?

En el caso de que la utilización del teléfono móvil interfiera negativamente en las actividades de la vida diaria de la persona o en las relaciones con sus amistades o con la familia y, como padres o madres, no sepamos de qué manera actuar, sería necesario acudir a un profesional que nos ayude y nos oriente en este tema.

REFERENCIAS

Chóliz, M., Villanueva, V., y Chóliz, M. C. (2009). Ellas, ellos y su móvil: uso, abuso (¿y dependencia?) del teléfono móvil en la adolescencia. Revista española de drogodependencias34(1), 74-88.

Echeburúa, O. E. y Requesens, M. A. (2012). Adicción a las redes sociales y nuevas tecnologías en niños y adolescentes (1a edición). Madrid: Ediciones Pirámide.

Desiree Corral Serrano

Alumna de prácticas del Máster de Psicología Sanitaria de la Universidad de Jaén

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