LA LENGUA QUE NO SE COMIÓ EL GATO

 

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                         Hoy quiero hablaros de un trastorno que aunque no es muy común, podemos tenerlo más cera169421862726355e30a0df6677d471aca de lo que podamos imaginar y pasar totalmente inadvertido. Su incidencia es muy baja, un 1% de la población total, porque la mayoría de los caso no están diagnosticados. Por tanto estamos ante unos de los trastornos clasificado como raro.

Octubre es el mes de la concienciación del Mutismo Selectivo y desde aquí, quiero que dar a conocer este extraño trastorno.

Todo comienza cuando un día la seño de vuestros hijo/a os dice aquello de:
– ¡Mira que tu hijo/a no habla nada en clase! ni conmigo, ni con los niños, ni con el resto de los profes…no he sido capaz de sacarle ni una sola palabra…
– ¡Pues en casa no para, es una cotorra! Bueno es cierto que es muy tímido/a y que le cuesta mucho saludar a los vecinos o hablar con la gente que apenas conoce, pero por lo demás…

Definición

Podemos definir de forma general al mutismo selectivo como una incapacidad para comunicarse de forma verbal, a pesar de que la persona no presenta ningún problema a nivel del lenguaje, en diferentes ambientes sociales o con una serie de personas. Es por ello que se llama selectivo o electivo, la persona elige con quien quiere hablar y con quién no. Es más común en la infancia y coincide con el inicio de la escolarización (3-4 años, aproximadamente).

Señales de alarma

Como ya he comentado, es un problema que puede pasar inadvertido y asociar ese silencio a un niño/a excesivamente tímido. Pero también se puede dar en niños que son totalmente extrovertidos.

Una de las señales que nos puede indicar que algo está sucediendo, ocurre como ya he dicho, cuando en el colegio los profesores nos avisan que nuestro hijo/a apenas interacciona  con los niños como con los profesores. El niño/a no responde a demandas que le hacen los profesores, asiste con la cabeza, señala o permanece inmóvil.

Son niños capaces de adoptar el papel de mutista desde que sale por las puertas de casa para ir al cole hasta que regresa de nuevo, con una capacidad de aguantar y controlar el lenguaje oral que nos sorprendería y que a los adultos nos costaría mucho poder hacer.

En el DSM-IV-TR, (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, Asociación Americana de Psiquiatría (A.P.A.) el mutismo selectivo aparece incluido dentro de los “Trastornos de inicio de la infancia, la niñez o la adolescencia”, ya con el DSM-V en el año 2014, este trastorno aparece recogido dentro de los Trastornos de ansiedad. El (CIE-10, OMS, 1992), la Clasificación estadística  internacional de las enfermedades y problemas de salud, incluye al mutismo selectivo como un trastorno del comportamiento social, con inicio en la infancia y la adolescencia.

¿Cuáles son los criterios para  el diagnóstico del Mutismo Selectivo según el DSM-IV-TR?

Un niño responde a los criterios de Mutismo Selectivo siempre y cuando se cumplen los siguientes:

  1. El niño no habla en determinados lugares “selectivos” como la escuela, u otros entornos sociales.
  2. El niño habla normalmente en al menos un entorno: normalmente es en casa, aunque un pequeño porcentaje de niños con Mutismo Selectivo son “mudos” en casa.
  3. La incapacidad del niño para hablar interfiere en su capacidad para funcionar normalmente en ámbitos educativos y/o sociales.
  4. El mutismo ha persistido durante al menos un mes.
  5. El mutismo no está causado por un trastorno de la comunicación (como el tartamudeo) y no se manifiesta como parte de otros trastornos mentales (como el autismo).

Clasificación

La clasificación más común de mutismo selectivo hace referencia al grado de ansiedad desproporcionado que provoca a estos niños/as al hablar, partiendo desde una aversión a hablar (precedente del mutismo selectivo) hasta un mutismo total o generalizado (grado máximo de generalización del miedo a hablar). 

  1. Aversión a hablar: El niño/a habla a algunas personas ajenas al ámbito familiar.
  2. Mutismo selectivo: El niño/a sólo habla en el ámbito más intimo o familiar.
  3. Mutismo generalizado: el niño/a deja de hablar con cualquier persona y situaciones, incluido a los padres. Es el caso más extremo y grave, el cual requiere de una inmediata intervención.

 ¿Cuál podría ser el origen o las causas de este trastorno?

Las causas del mutismo selectivo se desconocen, pero existen diferentes modelos explicativos  que podrían demostrar su origen. Entre ellos el modelo que se relaciona las variables evolutivas propias del niño (mayor vulnerabilidad, historia de aprendizaje, déficits instrumentales relacionados con el lenguaje oral…) y las variables ambientales relacionadas con el contexto familiar, escolar y social del mismo (estilo educativo familiar y escolar, modelado de conductas de relación interpersonales, sociabilidad o aislamiento familiar…), entre sus principales causas. Últimamente toma más peso, además, el componente hereditario.

 

 

factores-que-predisponenAlgunos rasgos de comportamiento o de personalidad asociados a estos niños son:

  • Mayor sensibilidad al ruido / muchedumbres / tacto.
  • Dificultad para separarse de sus padres (especialmente en niños pequeños).
  • Introspectivo y sensible (parece entender el mundo que le rodea mejor que otros niños de su edad), y demuestran una mayor sensibilidad a los sentimientos y pensamientos de los demás
  • Manifestaciones de problemas de conducta en el hogar, como ser muestras de: mal humor, inflexibilidad, dilatación de tareas escolares, llorar con facilidad, generar berrinches, necesidad de ejercer control, dar órdenes hablar excesivamente, creatividad y expresividad.
  • Inteligentes, perceptivos e inquisitivos.
  • Tendencias creativas y artísticas
  • Tendencia a orinarse en la cama como a tener accidentes diurnos (enuresis), a evitar los baños públicos, y/o accidentes de deposiciones intestinales (encopresis).
  • Tendencia excesiva a preocuparse o a tener miedos no justificados.

 

Tratamiento

El incremento de la demora entre el inicio del trastorno y la intervención contribuye a consolidar las dificultades del niño y aumentar la resistencia del mismo a las estrategias de intervención.

  1. Tratamiento psicofarmacológico.

Se basa en el uso de fármacos que ayudan a disminuir la ansiedad y las respuestas psicofisiologicas de la ansiedad del niño/a. Algunos de estos fármacos son fenelcina y fluoxetina.

  1. Tratamiento psicológico.

El tratamiento psicológico del mutismo selectivo parte desde una intervención que abarca el hogar del niño/a, el ámbito social y el escolar, contando con la colaboración de la familia, profesores y compañeros de colegio.

Las técnicas de desensibilización sistemática (exponer al niño a algo que teme de forma gradual), extinción, refuerzo positivo, el modelado son los principales tipos de terapia que mejor funcionan, entre otras, y siempre combinadas con técnicas de relajación y Mindfulness, para reducir los síntomas de ansiedad. El entrenamiento en habilidades sociales y autoestima también es recomendable.

Algunas recomendaciones para los padres:

Junto una gran dosis de paciencia se recomienda, no hablar por él/ella,  no ofrecer sistemas de comunicación alternativos, evitar frases molestas “no sabes hablar” “se te ha comido la lengua el gato”. No sobreprotegerlos, ofrecerle responsabilidades acordes con su edad (desde ayudar a poner la mesa, recoger su cuarto, ayudar con la comida, hasta bañarse y vestirse, etc…). Y sobre todo NUNCA OBLIGARLE A HABLAR.

Bibliografía

  • El mutismo selectivo. Guía para la detección, evaluación e intervención precoz en la escuela. Creena. Centro de Recursos de Educación Especial de Navarra.
  • Olivares Rodríguez, J., (1994). El niño con miedo a hablar. Madrid. Editorial Pirámide. Colección Ojos Solares.
  • Olivares Rodríguez, J; Rosa Alcázar, A.I.; Olivares Olivares, P.J. (2007). Tratamiento psicológico del mutismo selectivo. Editorial Pirámide. Colección Psicología.
  • http://www.selectivemutism.org/

 

Paqui Barba Colmenero. Colegiada AO05819
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